miércoles , 18 octubre 2017
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Con los toros y con Cáritas

Con los toros y con Cáritas

Lo de tratar de reducir la vida misma a un simple tuit tiene sus complicaciones, aun contando con inspiración Divina. Y a Cáritas Salamanca le han faltado recursos comunicativos para explicar una polémica decisión que les ha estallado de forma tan injusta como innecesaria. Vaya por delante que esta ONG no ha rechazado ningún donativo. La asociación “Juventud Taurina” de Salamanca propuso a Cáritas una campaña benéfica conjunta, con el logo de la organización de la Iglesia como reclamo, para recaudar dinero que iba a repartirse entre el colectivo juvenil taurino y la organización católica. Los primeros, aseguran, destinarían “su parte” a cubrir los costes del material que iban a vender. Sin menospreciar la buena intención de estos jóvenes, lo que Cáritas desestimó -me explica el otro actor implicado en esta historia- fue ir de la mano en esa acción benéfica concreta que le proponían los aficionados charros.

Cáritas, y más en Salamanca, donde la pobreza y las necesidades salpican a miles de personas, no está para rechazar ayudas y estoy seguro -porque su trayectoria es intachable- que si la “Juventud Taurina” hubiera entregado una cantidad determinada, habría sido empleada, como hacen siempre, para atender a los más desfavorecidos. Pero la polémica ha ido engordando por los desatinos explicativos y por un sector interesado en cargar contra ese blanco, tan fácil como habitual, que no es otro que todo lo vinculado con la Iglesia. Lo de ser fuerte con el débil y débil con el fuerte hace ya mucho tiempo que se inventó. La responsable de sensibilización de la ONG en Cáritas no tuvo su mejor día al rechazar la colaboración con la Juventud Taurina porque “no queremos que se vincule la imagen de Cáritas con temas que presentan gran controversia en la sociedad”. Es casi lo mismo que despreciar una propuesta social, una ayuda económica del Real Madrid porque se pueden cabrear los del Barça o los del Atleti. Pero fuera de ahí, al margen de ese error argumental, el resto ha sido un ataque desproporcionado.

A algunos hooligans taurinos -que los hay a patadas, no sólo en el fútbol y la política- sólo les ha faltado culpar a Cáritas Salamanca de la muerte de Manolete. Y en esta polémica, como en tantas otras, braman aquellos que menos razones tienen. Por seguir con el mismo nivel de demagogia que ha rodeado esta historia, me gustaría saber cuántos aficionados -de todos los que han cargado sin piedad contra Cáritas o han amenazado en las redes sociales con retirar su ayuda a esta ONG- colaboran realmente con ella. Puestos a preguntar entre los que han cargado contra la organización benéfica, me encantaría conocer qué es lo que hacen por un espectáculo que hace aguas por todos los lados. Si los antitaurinos están cada vez más envalentonados, no es por culpa de Cáritas. Algo tendrán que decir los lobistas de un sector que está impidiendo que en este país se puedan ver espectáculos taurinos en la televisión pública que pagamos entre todos. Algo tendrán que ver esos que se llaman defensores de la Fiesta –toreros, empresarios y también algún periodista que ha ganado mucho dinero con este mundo- que han preferido crear guetos mediáticos de los que sólo se han beneficiado unos pocos, sin pensar en todas las generaciones a las que han impedido ni siquiera aficionarse.

Se pueden ver problemas donde no los hay y generar polémicas que -estrategias comunicativas equivocadas aparte- sólo esconden las auténticas miserias por las que atraviesa el mundo de los toros. La labor de todas las Cáritas, incluida la de Salamanca -que me consta, con datos sobre la mesa, que funciona de forma estupenda-, es impagable. Dejémosles que sigan trabajando, que los taurinos tenemos tajo, en las plazas y fuera de ellas.

Antonio Herraiz

Antonio Herraiz