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Monumental de Sevilla

¿Por qué demolieron la plaza de toros Monumental de Sevilla?

Si no podemos dar una respuesta rotunda a esta pregunta, después de leer el libro “Plaza de toros Monumental de Sevilla. La dignidad de un proyecto.”, el lector sí puede sacar las conclusiones oportunas que llegaron a la demolición de la plaza de toros Monumental en abril de 1930.

El libro que cuenta la historia del sueño de Joselito el Gallo, hecho realidad. El libro está escrito por nuestros paisanos Fidel Carrasco, Julio Carrasco y la granadina Carmen del Castillo. Fidel, Julio y Carmen profesionalmente se dedican a la arquitectura, lo que ha supuesto una ventaja a la hora de poner en orden e interpretar todos los documentos recopilados que ayudaron a contestar esta pregunta: ¿Cómo era posible que la plaza de toros Monumental de Sevilla estuviera en funcionamiento hasta finales de 1920 y en enero de 1921 fuera clausurada por problemas estructurales graves?

Los autores combinan su experiencia profesional dedicada a las estructuras de edificación con su afición a los toros, la pasión por la ciudad de Sevilla, por la tauromaquia y por la figura de Joselito el Gallo, sin cuya intervención hace un siglo, la fiesta de los toros hoy serían, como poco, diferentes; posiblemente un recuerdo.

El libro se completa con numerosos planos, fotografías, carteles de toros de los festejos más importantes de la época, incluidas las ferias de los años en que ambas plazas de toros convivieron.

El prólogo del libro está escrito por Ignacio Sánchez-Mejías y el epílogo por Manuel Grosso, reconocidos aficionados a los toros y personas de prestigio en el ámbito cultural sevillano.




Las Plazas de toros Monumentales de la actualidad

Las plazas de toros monumentales que conocemos surgieron a principios del siglo XX, bajo el impulso de José Gómez Ortega, Gallito, el Rey de los Toreros. La idea era construir plazas de toros con gran aforo, entre otras cosas, con el fin de ofrecer entradas más económicas y de ese modo extender la afición a todas las clases sociales, incluidas las más desfavorecidas.

Dentro de las plazas monumentales se incluyen aquellas con aforos grandes, en torno a las veinte mil localidades. También en algunos casos se considera monumentales a las plazas con gran capacidad en comparación con el núcleo urbano en el que se encuentran. De las que han llegado a nuestros días destacan, por orden de antigüedad, la plaza de toros de Barcelona, Pamplona y Las Ventas de Madrid.

La Monumental de Barcelona, como es sabido, clausurada por razones ajenas a la tauromaquia tras un siglo de vida, mientras las otras dos, la plaza de toros de Las Ventas y la de Pamplona, albergan las ferias con “mejor salud” en la actualidad, la feria de San Isidro y la Feria del Toro. La plaza de Pamplona es obra de Francisco Urcola Lazcanotegui, arquitecto donostiarra autor del proyecto de la Monumental sevillana, con la que guarda gran parecido.

La plaza de toros de Joselito El Gallo

La primera plaza del mundo con capacidad para 23.000 espectadores estuvo en Sevilla. Plaza Monumental de Sevilla, la plaza de José Gómez Ortega, Joselito El Gallo. Joselito deseaba que su ciudad fuera la capital universal del toreo y lo consiguió, aunque solo durante escasamente dos años y medio.

Ignacio Sanchez Mejias
Ignacio Sánchez Mejías en la Monumental. Colección Familia Sánchez-Mejías

 

La plaza de toros Monumental de la capital hispalense tuvo numerosos detractores durante su construcción y vida útil, que consiguieron no sólo ver demolido el edificio, sino incluso borrar su existencia de la memoria colectiva de los taurinos en general y de los sevillanos en particular.

Como afirma Ignacio Sánchez-Mejías en su prólogo,

“Si hicieran una encuesta entre los sevillanos, de esas que hacen los mordernos institutos de opinión, y preguntaran sobre la plaza de toros Monumental de Sevilla, la mayoría se inclinaría por el no sabe, no contesta”.

En el segmento de los aficionados a los toros, un número mayor, quizás los más antiguos, habrían oído hablar de ella. Pero si indagaran qué sabían, contestarían la versión oficial:

“la plaza estaba mal hecha y cuando murió Joselito se abandonó, se fue derrumbando sola hasta que no hubo más remedio que demolerla”.

El aspecto técnico de la plaza de toros Monumental de Sevilla

En el libro se aborda el asunto de la plaza de toros Monumental de Sevilla desde el punto de vista técnico, explicando con detalle las dos pruebas de carga realizadas en el edificio, la primera en 1917, que resultó un fracaso, y la segunda en 1918, previa a la inauguración, realizada por los dos técnicos que más sabían de hormigón armado en aquellos tiempos, especialmente el ingeniero Juan Manuel de Zafra.

Esta segunda prueba fue un éxito y provocó dudas a los autores, que no entendían cómo era posible que un edificio construido con tales garantías fuera clausurado por el Gobierno Civil de la capital andaluza en los primeros meses de 1921, por supuestos problemas estructurales. Diez años más tarde se procedió a la demolición de la plaza de toros Monumental.

Ahí empezó la investigación que supuso la publicación del artículo “Comportamiento estructural de la Plaza de Toros Monumental de Sevilla, en base a las pruebas de carga de 1917 y 1918, y su demolición en 1930”, en la revista Informes de la Construcción (CSIC).




¿Existía inconsistencia estructural en la Monumental sevillana?

En el libro sobre plaza de toros Monumental de Sevilla, que estaba situada en lo que hoy es el barrio de la Huerta del Pinar, Fidel y Julio ya se cuestionan una de las ramas de la “verdad oficial”, que sostiene que la plaza tuvo que ser demolida como consecuencia de su inconsistencia estructural.

La intención de Carmen, Fidel y Julio no es inquietar a nadie, pero una de las conclusiones que sacamos después de leer el libro es que la plaza de toros, sueño de Joselito El Gallo, estaba bien construida. De hecho, la plaza de toros Monumental de Pamplona se diseñó en la misma época por el mismo arquitecto, con unos materiales y medios de construcción muy similares.

A partir de ahí, en el libro se ponen en duda otras ramas de la “verdad oficial”, como es aquella que sostiene que la plaza era demasiado grande y nunca se llenó. Mediante crónicas de prensa e incluso en referencias de la enciclopedia Los Toros, de José María de Cossío, demuestran que la plaza se llenó en varias ocasiones, a pesar de su corta existencia.

Entrada de la Monumental de Sevilla
Entrada de la inauguración de la Monumental. Colección de los autores.

La más llamativa de las crónica taurinas, el 19 de septiembre de 1918, jueves laborable, cuando en pocas horas se vendieron todas las entradas para un mano a mano entre los novilleros Ignacio Sánchez Mejías y Bernardo Casielles.
En aquel momento la plaza llevaba inaugurada tres meses, prueba evidente del interés que provocaba en la afición sevillana el nuevo edificio. La verdad oficial también sostiene que la Monumental ofrecía precios más económicos, lo que suponía una suerte de competencia desleal.

En el libro se analiza el precio de las entradas, deduciendo que durante los años que funcionó la Monumental, la plaza de toros de la Maestranza tuvo que bajar los suyos, mientras que en la temporada de 1921, con la primera clausurada por orden gubernativa, la segunda aumentó los precios un 25%.




Los detractores de la Plaza de toros Monumental de Sevilla

Tanto durante la construcción, como en los dos años y medio que la Monumental de Sevilla estuvo en activo, fueron numerosos los detractores del nuevo coso. Movidos por los intereses personales, más que por la defensa de la Tauromaquia, desde la prensa se realizó una descarnada campaña de desprestigio.

A la cabeza de todos los críticos taurinos, el más influyente de la época, Gregorio Corrochano, desde las páginas de ABC, pasó de ser un gallista convencido, a convertirse en detractor de Joselito el Gallo, llegando incluso a pasarse al bando belmontista.

Más tarde, en 1953, publicaría la obra ¿Qué es torear?, ensalzando nuevamente la incomparable figura de Gallito, el Rey de los Toreros. La campaña desde la prensa fue tan atroz, que algunos medios, incluido el citado ABC, “olvidaron” mencionar que la Reina Victoria Eugenia asistió al palco de la Monumental de Sevilla, en la corrida celebrada el 23 de abril de 1920, la última vez que torearon juntos allí Joselito y Belmonte, curiosamente una corrida de toros de la ganadería sevillana de Miura.

Presentaciones del libro Plaza de toros Monumental de Sevilla

El 6 de junio de 2018, coincidiendo con el centenario de la inauguración de la plaza, se presentó en el Ateneo de Sevilla el libro. En el acto intervinieron el Presidente del Ateneo, Morante de la Puebla y los autores del prólogo y epílogo, Ignacio Sánchez-Mejías y Manuel Grosso respectivamente.

Además de en Sevilla, el libro se presentó en Sala Antonio Bienvenida de la Plaza de toros de Las Ventas de Madrid el 8 de junio, en el centro comercial Pamplona el 26 de junio y en Brihuega el 13 de agosto.

Está prevista la presentación en Barcelona el 25 de enero, en la Casa de Madrid, dentro de las conferencias organizadas por la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña. Además, en el primer trimestre de 2019 se hablar del libro en el Aula Cultural Taurina del CEU, dirigida por Rafael Cabrera Bonet.

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