viernes , 17 noviembre 2017
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La leyenda de Victorino Martín

La leyenda de Victorino Martín

Hubiera pagado por ver la cara de Victorino Martín padre cuando la diseñadora de Guadalajara, Laura Domínguez, les propuso extraer la sangre de sus joyas cárdenas para crear los futoros. En realidad, se trataba de un montaje artístico pero cargado de realismo: O el mundo de los toros se moviliza desde dentro, o esto se acaba; incluso antes de lo que nos podamos imaginar. “¿Cómo que van a sacar el ADN de nuestros toros? ¿Para clonarlos? Ni hablar”.

Victorino MartínEl de Galapagar era más listo que el hambre y en ese punto de inteligencia siempre hay algo de desconfianza. La recreación de la visionaria artista alcarreña implicaba la conservación del ADN de los victorinos incrustada en esos futoros, una figura de toro creada a través de una impresora 3D. Así, en 2100, en una hipotética España donde la Fiesta y su pilar fundamental habrían desaparecido, con el toro bravo completamente extinguido, la recreación con la sangre de los albaserradas sería la salvación de la especie.

Ante la falta de reses bravas, los portadores de esas cápsulas del tiempo, con la pieza de toro en su interior, serían los custodios de la especie. Y no estamos ante un animal cualquiera porque, en este caso, se trata de un encaste único en el mundo -albaserrada- sólo compartido por su sobrino, Adolfo Martín, y, en parte, por José Escolar.

Victorino padre no pudo acudir a la presentación de la exposición, pero sí lo hizo su hijo, que contó la anécdota entre esa sonrisa campechana que toda la familia ha heredado de Victorino Martín Andrés; sonrisa sincera de un paleto con más escuela y clase que muchos profesores universitarios: “me encanta que me apoden el Paleto de Galapagar, porque soy de pueblo y en los toros sólo nos han llamado paletos a Domingo Ortega, un monstruo del toreo, y a mí”.


A Victorino Martín se le ha recordado estos días por ser protagonista de la Corrida del Siglo, un espectáculo que no se ha vuelto a repetir en Las Ventas, con los tres toreros -Francisco Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar- saliendo por la puerta grande de la plaza de toros de Las Ventas el 1 de junio de 1982.

Victorino ha pasado a la historia por el indulto de Velador en una faena de Ortega Cano en Las Ventas y también por Cobradiezmos, que se ganó la vida frente a Manuel Escribano, dando grandeza a la Tauromaquia en la Feria de Abril de Sevilla de 2016.

A coronadaEntre los galardones que el ganadero se ha llevado colgados en su pechera reluce la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes y el reciente Premio Nacional de Tauromaquia, que le entregó el Rey el pasado 13 de septiembre en Cuenca. Pero el mayor mérito de Victorino Martín ha sido el de perpetuar un animal bravo diferente a todos los demás, un hito aún más relevante en una época en la que la mayoría de los toros de lidia parecen sacados de la misma impresora 3D en la que se fabrican los futoros.

Se ha ido un auténtico icono de la Tauromaquia, un personaje de leyenda. Ahora, sólo queda confiar en la afición y preparación de los que vienen detrás de Victorino -su hijo y su nieta, María del Pilar Martín- para que sean capaces de perpetuar esa leyenda para siempre. Y de paso, desmontar los malos augurios de la performance de Laura Domínguez que, en definitiva, es lo que intentaba la propia artista.

Antonio Herraiz

Antonio Herraiz